
DESNUDA, ESPERANDO QUE TU MANO
ME RECORRA EN TODOS LOS RINCONES,
QUE ME DE EN EL INSTANTE PRECISO
LA CARICIA PERFECTA PARA CREER QUE ESTÁS ALLÍ.
Artemisa se había enamorado de Orión, lo cual despertó celos en Apolo, hermano gemelo de Artemisa. Un día Apolo, viendo a Orión a lo lejos, hizo una apuesta a su hermana desafiándola a que no podía asestarle una flecha a un animal (o a un punto brillante lejos en el océano, en otra versión) que se movía a lo lejos dentro de un bosque (o en lo lejano del mar). Artemisa lanzó su flecha y dio, como siempre, en el blanco. Cuando fue a ver su presa, se dio cuenta que había aniquilado a su amado Orión. Fueron tan grandes su tristeza, sus quejas y sus lamentos que decidió colocar a Orión en el cielo para su consuelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario